Madrid   28-04-2017  
   Purificación: una respuesta global a la intoxicación, la radiación y la polución

El planeta ha chocado con una barrera que impide cualquier progreso social a gran escala: las drogas y otras sustancias bioquímicas. Estas pueden poner a la gente en una condición que no sólo obstaculiza y destruye la salud física, sino que puede impedir cualquier avance estable en el bienestar mental o espiritual.

Esta es la situación hoy en día. Vivimos en una sociedad bioquímica. Bio significa “vida; de las cosas vivas”. (Proviene de la palabra griega bios, que significa “vida” o “modo de vida”). Químico significa “relativo a, o que tiene que ver con sustancias químicas”. Y estas son sustancias simples o complejas, que son los componentes de la materia.

Bioquímico se refiere a “la interacción de los organismos vivos y las sustancias químicas”. Sustancia tóxica es un término que se ha usado para describir las drogas, las sustancias químicas o cualquier sustancia que sea venenosa o dañina para un organismo. La palabra tóxico viene de la palabra griega toxikon, que originalmente se refería a un veneno en el que se sumergían las flechas.

Desintoxicación sería la acción de eliminar de algo (como del propio cuerpo) un veneno o un efecto venenoso.

Según estudios realizados, incluso algunos de los elementos que se ponen en una lata de guisantes o de sopa, se pueden considerar tóxicos. Son conservantes, y la acción de un conservante es impedir la descomposición. Sin embargo, la digestión y la acción celular se basan en la descomposición. En otras palabras, esos elementos pueden ser fantásticos para el fabricante, ya que conservan su producto, pero podrían ser muy malos para el consumidor. No es que yo tenga un arrebato por la alimentación o esté en contra de los conservantes; la cuestión es que el hombre está rodeado de toxinas. Este ejemplo por sí mismo (los conservantes en los alimentos) muestra el grado en que nos podemos enfrentar a las sustancias tóxicas en el curso del vivir cotidiano.

Dicho con toda crudeza, en este momento, esta sociedad está plagada de sustancias tóxicas.

La aceleración del amplio consumo de drogas como el LSD, la heroína, la cocaína, el “polvo de ángel”, la marihuana y muchas otras que forman una larga lista, ha contribuido muchísimo a debilitar a la sociedad. Según informes, algunas de ellas pueden causar daños cerebrales y nerviosos. Por ejemplo, existen informes de que la marihuana, que tiene tanta aceptación entre los estudiantes universitarios, quienes se supone que deben hacerse inteligentes para poder ser los ejecutivos del mañana, puede causar atrofia cerebral. Incluso a los escolares se les ha empujado hacia las drogas. Y niños nacidos de madres que tomaban drogas han nacido drogadictos.

Las drogas médicas, y en particular las psiquiátricas (Valium, Librium y LSD, por nombrar unas pocas), pueden ser tan dañinas como las drogas de la calle. La presencia generalizada de estas drogas de uso común en la actualidad, sería muy sorprendente para alguien que no estuviera familiarizado con el problema.


Productos químicos industriales: en este grupo hay una amplia colección de productos químicos que se usan en la elaboración de productos químicos. Por supuesto que no todos esos productos químicos son tóxicos. Pero los trabajadores de las fábricas que producen o usan productos tales como pesticidas, derivados del petróleo, plásticos, detergentes y productos químicos para limpieza, disolventes, metales galvanizados, conservantes, drogas, productos de asbesto, fertilizantes, algunos cosméticos, perfumes, pinturas, tintes, aparatos eléctricos o cualquier material radiactivo, pueden estar expuestos a materiales tóxicos, a menudo durante largos períodos. Y por supuesto, el consumidor puede estar expuesto a cantidades residuales de esas sustancias químicas al usar estos
productos.

Productos químicos agrícolas: Los pesticidas son las sustancias tóxicas más evidentes a que podrían estar expuestos los trabajadores en las actividades agrícolas. Estos incluyen insecticidas (productos químicos para matar insectos), fertilizantes y herbicidas (productos químicos para matar plantas indeseadas, como la maleza) hechos por el hombre.

Entre los herbicidas, hay algunos que contienen una sustancia conocida como “dioxina”, que se sabe que es un producto químico altamente tóxico, incluso en cantidades casi demasiado pequeñas para detectarlas en el cuerpo.(La dioxina se encuentra en el agente naranja , un producto químico que causa defoliación, que se usó en la guerra de Vietnam. Esta sustancia química fue objeto de una gran publicidad cuando se descubrió que algunos soldados norteamericanos estuvieron expuestos a ella, aparentemente con diversos efectos adversos).

Alimentos, aditivos y conservantes de alimentos: Hay sustancias que se añaden a algunos alimentos procesados a nivel comercial, que están destinadas a “intensificar” el color o el sabor o, como se dijo antes, a impedir que la comida se eche a perder. También hay varios edulcorantes artificiales que se están haciendo más comunes, que se usan en los refrescos para “dieta” y otros alimentos envasados a nivel comercial. Como resultado de la investigación sobre estos “intensificadores” y “conservantes”, parece que muchos de ellos son muy tóxicos, y el tema completo de los aditivos y conservantes de alimentos ha llegado a ser algo que preocupa a muchas personas.

Perfumes y fragancias: el uso de perfumes y fragancias en toda clase de productos se ha generalizado cada vez más en los últimos años. A todo le están añadiendo fragancia, desde la ropa hasta el detergente para esta, desde la cinta de celofán hasta el papel para envolver. Y esa fragancia es casi siempre un derivado químico barato, un extracto del alquitrán de hulla, que es probable que cueste unos 10 centavos de dólar el bidón de 200 litros. Los hallazgos parecen confirmar que estas sustancias químicas que flotan en el supermercado más cercano como “fragancias”, son en realidad tóxicas y pueden acabar dentro de los productos alimenticios que se venden allí. Y cuando tomas un bocado de ellos, no te ayudan a la digestión; ¡créeme!

Radiación: sin duda has visto en las noticias que el contacto con la radiación se puede dar por exposición a pruebas de armas nucleares o a las partículas radiactivas que estas pueden liberar en la atmósfera, a residuos nucleares o a algunos procesos de fabricación que usan materiales radiactivos. También existen otras fuentes de exposición a la radiación: la exposición prolongada al sol, a rayos X para tratamiento dental o médico, los aparatos de televisión y las pantallas de computadores sin protección, son algunas de ellas.

Todos estos factores son parte del problema bioquímico.

Se ha informado que cualesquiera de estas sustancias tienen el potencial de permanecer en el organismo. Esto agrava el problema bioquímico y presenta una gran barrera.

En la década de los 70, al trabajar con casos de personas que habían sido consumidores de drogas, y al estudiar sus síntomas físicos y tipos de comportamiento, hice un descubrimiento sorprendente. Las personas que habían tomado LSD en el pasado, a veces tenían reacciones en las que parecían actuar ¡como si acabaran de tomar más LSD!

El tejido graso es el lugar en que es más probable que se quede fija una sustancia tóxica. Se ha dicho que en la madurez y después de ella, se reduce la capacidad del cuerpo para descomponer la grasa. Así que aquí tenemos, aparentemente, una situación de sustancias tóxicas que se han quedado fijas en el tejido graso, en la que el tejido graso no se está descomponiendo y así, se pueden acumular esas sustancias tóxicas.


A continuación se pueden ver las instalaciones de nuestra iglesia destinadas a este efecto:


El Programa de Purificación es una solución que se ofrece para la barrera que denominamos problema bioquímico. Se podría llamar “programa de desintoxicación a largo plazo”. Aunque está destinado, ante todo, a deshacerse de los residuos de drogas que están fijos en el cuerpo, es posible que existan muchas sustancias tóxicas que el cuerpo acumula, cuya eliminación puede acelerarse con el programa.

En el Programa de Purificación no se usan medicinas ni drogas. Las únicas dosis que se recomiendan son las que se clasifican como alimento. No se hacen afirmaciones ni recomendaciones médicas acerca del programa. La única afirmación es la mejoría espiritual futura.


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